Muralista diseñador gráfico y pintor Alejandro “Mono González” mostró su trayectoria en Bachillerato.

Nov
14
2017
A sus 70 años, Alejandro Mono González nos contó lo vivido en medio de la pintura, el diseño y un enorme trabajo escénico, gráfico y visual que ha desarrollado tanto en Chile como en el extranjero. Un aspecto de este trabajo, su historia y contexto en que se realizaron, fueron relatados por su autor en la sesión de Embajadores de la Paz (2017) del 8 de noviembre, en el salón del Programa de Bachillerato en Ciencias y Humanidades.

 

Este artista y escenógrafo chileno, reconocido por sus murales con temática social, ha trabajado en escenografías para comerciales de televisión, películas y teatro. Fue jefe de Pintura Escenográfica en el Teatro Municipal durante la década del 80, levantando los fondos de obras como Don Quijote y Romeo y Julieta.  Estuvo a cargo de los escenografía de películas como Machuca, La frontera y La fiebre del loco, La lección de pintura, e incluso, en los escenarios de la franja del No.  Fue miembro de Cultura en movimiento y del Consejo Editorial de la Revista Pluma y Pincel. Impulsor de la Brigada Ramona Parra.

El Mono González  fue postulado este año al Premio Nacional de Artes Visuales y  cuando accedió al premio, sostuvo que al momento de hacer un mural todos participan.  “Es algo que se hace en conjunto” Destacó que el muralismo es un arte de la periferia “en la calle se expresan todas las diversidades e ideologías; lo, que está en el corazón de la población”.

El artista nacional ha hecho del muralismo, el diseño y la gráfica un proyecto de vida, pensado en adaptarse a su propia existencia y a las realidades sociales propias al lugar, país o a la comunidad cultural en la que se inserte.  En esa perspectiva mostró sus creaciones  y señaló, entre otros que “un mural no es solo una forma de pintar,  “lo que pinto tiene que ver con la  identidad. Ahora estoy dedicado a viajar a otros países siempre cuidando su identidad y respetando su cultura”

Asimismo habló que vivió su propio exilio en  Chile, siempre trabajando la comunicación de ideas en la clandestinidad se ocupó   del espacio territorial con los propios vecinos del lugar. Pinturas como las que ha realizado en el “Museo abierto de San Miguel” dan fe de su trabajo con comunidades locales.

En el tema de la gráfica y el diseño  destacó la exposición de volantines en el museo de Bellas Artes, que fue una exhibición de lo realizado en las calles. Asimismo, se refirió a la simbología utilizada en retratos a partir de lo aprendido en teatro;  señaló estructuras y el diseño gráfico que ha incorporado a sus obras cuya característica principal es el color, la cosa festiva, la forma cómo captamos las cosas “es lo que nos llegó”, dijo.

“Cada vez que viajo o me muevo a algún lugar voy con mi libreta de apuntes imaginando hay ilusión, siempre  veo un sentido y el color da la alegría. Lo público lo llevo a lo privado, voy dialogando con lo que hago” enfatizó